Superposición del sitio

Sobre Amezúa

Amezúa es un proyecto que lleva años gestándose en mi cabeza. Soy Pedro Casado de Amezúa Fernández-Amigo, fundador de la empresa.

En el año que nos ocupa, 2020, todo está cambiando. Las empresas empiezan a explotar el potencial de la red buscando salidas a los confinamientos sanitarios que estamos viviendo a causa del virus COVID-19. Por mi parte, soy un firme creyente de que los negocios en línea son el futuro. Desde la formación, consumo de contenido premium, hasta la compra de objetos materiales por internet, con el claro ejemplo de Amazon, nos están enseñando que, cada día más, el público en general se está acostumbrando a comprar por internet.

Pero ¿Qué se valora más? Servicio y precio son los pilares de la venta en línea. Servicio con una entrega puntual, un proceso de pago sencillo y una política de devoluciones adecuada, además de un servicio de atención al cliente muy bueno y cercanía para poder resolver dudas o comentarios sobre el producto o servicio.

Las claras ventajas de este servicio es que es global. Una tienda de barrio puede vender a toda la ciudad o a todo el país sin inconvenientes. Incluso puede exportar si decide hacerlo teniendo en cuenta legislaciones y particularidades del trato con otros países. Pero lo lógico es que se facilite cada vez más. Es posible hoy en día y sin mucha dificultad, comprar productos de la otra punta del globo desde casa.

¿Y esto es viable para mi negocio? Lo primero que debemos tener en cuenta es que podemos vender a todo el mundo, sí, pero es una puerta de doble sentido. También todo el mundo puede vener a nuestros potenciales clientes. Por eso tener una tienda en línea no es únicamente publicar un sitio web atractivo y dejarlo rodar. Como en una tienda física, esto sería como poner un buen escaparate y confiar en que la gente se sienta atraída por él. Tenemos que estar donde nos busque el cliente, atender sus ruegos y preguntas, ser exquisitos en el trato y dar un buen servicio. Requiere un esfuerzo y trabajo constantes. Además, como todos sabemos, una mala crítica en internet queda registrada y hay que saber hacerle frente y responder.

¿Merece la pena? Podría ir a lo fácil y poner el caso de Amazon y Jeff Bezos. Ha conseguido ser el ser humano más rico de la historia vendiendo online. Todo el mundo conoce hoy en día su tienda. Tiene la confianza de millones de usuarios en todo el mundo. En internet hay mercado… pero hay competencia. Los recursos necesarios para competir son, no obstante, alcanzables para todo el mundo.

Sin irnos tan lejos, otro caso de una empresa con la que trabajé, tenían un sitio web completamente obsoleto. Al actualizarlo y con algunas acciones offline y presencia en redes sociales, el público empezó a conocerla. Esto hacía que fuese algo más fácil la venta de los comerciales, porque no vendían de cualquier sitio, sino de uno que ya se conocía y en el que la gente podía confiar. Lo normal es que confiemos en quien conocemos y eso es aplicable a nuestros posibles clientes. Disculpad que no mencione a la empresa, pero también es imporante mantener la privacidad de cada uno.

Un negocio de barrio tiene como posibles compradores, pongamos, a 30.000 personas que viven cerca o a los que se les comenta algo del negocio y compran. Pongamos como clientes a 1500 de los 30.000. Un negocio online tiene como posible cliente a cada uno de los millones de personas que hablen los idiomas en que esté la web. Si aplicamos los conocimientos de Marketing Digital que ofrecemos y el producto y el servicio merecen la pena… el crecimiento es exponencial.

Pero ¿Y eso de que el cliente en internet busca precio? Esto es relativo. Nadie busca comprar un reloj Rolex a precio de Casio. Son mercados diferentes. Bien es cierto que hay precios distintos en distintas webs para el mismo producto y eso es lo que la gente busca. Si nuestro producto es exclusivo tenemos el privilegio de dictar el precio. Pero lo recomendable es hacer marca para que el cliente nos conozca, nos identifique por los valores que tenga nuestra marca y se enamore de ella. Ahí el precio pasa a tener una importancia mucho menor.

Todo esto te lo cuento desde mi experiencia. He trabajado con agencias de publicidad para marcas como Amstel, Mapfre, Neck and Neck, Pfizer, Novartis… He trabajado con empresas como responsable del departamento de marketing e incluso he dirigido equipos en empresas y hemos tenido éxitos… y algún tropezón, que enseñan mucho y ayudan a prepararse para los próximos escalones a subir.

¿Tienes ganas de empezar? Si es así, no tienes más que ponerte en contacto con nosotros y contarnos tu caso, adelantarte al resto y empezar a trabajar en tu negocio online. El potencial es inmenso!